El florero de mamá
No entendía por qué su padre le había heredado aquella casa, especialmente, cuando ella le había dejado claro, desde hacía años, que no quería nada de él, mucho menos, quería nada con aquel lugar maldito, el lugar en el cual su vida había cambiado irrevocablemente. Inicialmente, había pensado en rechazar la herencia, pero decidió que era mejor que nadie más habitara aquella casa, así, ninguna otra mujer sufriría el destino que su madre. Había decidido ni siquiera ir, pero la curiosidad le ganó, aquel fin de semana tomó el bus para ir a su antiguo pueblo, eran seis horas de viaje hacia aquel lugar metido donde el diablo dejó perdida su chaqueta. Tras el cansado viaje, tuvo que caminar, además, entre potreros mayoritariamente abandonados para llegar a la casa, la cual estaba aislada incluso del pueblo ¡y eso era mucho decir! Cuando por fin llegó, se estremeció, parecía una de aquellas casas de película de miedo en la cual le hubiera implorado a la protag...